Notas de Prensa

Ex normalista abre en Chinandega las puertas de la justicia de Familia

viernes, 06 de junio de 2014


Escrito por Janelys Del Socorro Carrillo Barrios

Una plegaria silenciosa pidiendo al Supremo sabiduría y carácter para administrar justicia con disciplina y honestidad, marcó el momento en que hace cinco años, dos meses y días, en Chinandega, el precursor de la justicia de Familia en Nicaragua abrió las puertas de la primera judicatura especializada en esta materia.

 

En la búsqueda de proteger el interés superior de niños, niñas y adolescentes, los jueces de Familia como el doctor José Ramón Barberena van a las escuelas para examinar sus notas y determinar si se reflejan afectaciones debido a los conflictos que sufren.

Era el 25 de marzo del 2009, cuando después de 35 años de haber egresado de la Normal de Jinotepe, diez de docencia en dos universidades y trece de litigar en los juzgados capitalinos, el doctor José Ramón Barberena Ramírez alcanzó el sueño que por años había perseguido: ser juez de Familia.

Ese día a las 10 y 45 minutos, la secretaria judicial María José Cabezas Quintanilla, inscribió en el libro de entrada la primera demanda por impugnación de paternidad que el juzgado tramitaría entre Yorleni Alvarado Varela y Víctor Félix Alvarado Martínez.

“Ese día lo recuerdo como si fuera ayer. Me pregunté cuál sería la diferencia entre ser litigante y ser juez, cómo debía manejar los libros que lleva un juzgado y otras cosas”, rememoró el juez Barberena, quien hasta un día antes de asumir la judicatura litigó en materia civil en los juzgados de Managua.

En su memoria está el recuerdo de la mesita en que colocó la máquina de escribir Olimpia para empezar a proveer, el rótulo que hizo con su puño y letra con el nombre de la judicatura pegado en el dintel de la puerta, y la decisión de trabajar “aunque fuera debajo de un palo”, porque el equipo y el mobiliario todavía estaban en Managua.

Los aprendizajes
Desde aquel día cientos de casos y dramas han pasado ante los ojos del judicial. Primero como juez de Chinandega y ahora como juez en Managua. Por ello asegura que estos años impartiendo justicia de Familia han constituido un inmenso aprendizaje y un motivo de satisfacción personal, familiar y profesional.

La experiencia le ha permitido “radiografiar” el comportamiento de las parejas tras las rupturas y establecer que “los conflictos están asociados en gran medida con infidelidades, problemas de relaciones y económicos”.

 

La justicia de Familia ha reivindicado el derecho de escucha a niños y adolescentes por parte de los administradores de justicia en esta materia.

Asimismo, percibe que aún hay abogados que creen que pelear la guarda de un niño “es como pelear un carro; que (llevar) un caso de divorcio es como tramitar una partida de nacimiento”, y lo atribuye al hecho de que antes, jueces y litigantes no tomaban al Derecho de Familia en Nicaragua desde una perspectiva integral.

El judicial asegura que el ser juez le ha obligado a estudiar aún más para co-relacionar la legislación con la realidad de los juicios, ya que “soy del criterio que en materia de Familia los resultados de los juicios deben valorar los sentimientos de las personas y la ley”.

Escritor

Aunque piensa que sí lo ha hecho, el doctor Barberena dice estar dispuesto a ser evaluado para determinar si en la práctica ha sido consecuente con su auto compromiso de servir a la población, con disciplina y honestidad.

En el judicial la pasión por la docencia y las leyes lo han llevado a escribir dos libros: uno de Derecho internacional Público y otro en Derecho Internacional Privado, pero en proyecto hay un tercero que bajo el nombre de Derecho de Familia y sus instituciones saldrá “a la luz del nuevo Código de Familia”, e incluirá además de doctrina y derecho comparado, el islámico que en esencia es “violento”.

El doctor Barberena fue seleccionado como juez en el concurso realizado por la Corte Suprema en Mayo del año 2008.
 

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